ARTÍCULOS

 

La abducción como elemento fundamental en el inicio del proceso de la investigación

 

Hugo Aristizábal Correa

 

 


RESUMEN

Una vez formulada la propuesta a propósito del "Modelo" semiótico abductivo como un medio de aprendizaje concomitante, eficaz y productivo en y fuera del aula de clase, cabe preguntarnos en firme qué es una inferencia abductiva como método. La respuesta no se deja esperar porque sale al paso Rerce afirmando: "es la adopción provisional de una hipótesis explicativa"1.

Partiendo de esta afirmación, la abducción fácilmente puede ser la base de interpretación, generación e inventiva de códigos en un determinado contexto de comprensión, ayuda invaluable para empezar a incursionar con inquisidora mirada de águila, con imaginación, con observación sospechosa hipotética.


ABSTRACT

Once formulated the on the subject of abducting "Method" as means of concomitant, effective and productive learning inside and outside of the classroom, we wonder firmly what is an abducting inference. The reply reacts immediately toward the affirmation of Pierce that "t is a provisional adoption of an explanatory hypothesis".

Taking this affirmation as a starting point, the abduction can be easily the basis of interpretation, generation and inventiveness of codes in certain context of comprehension, it helps invaluable to start making incursions with an eagle's inquiring gaze, with imagination, with hypothetical suspicious observation.


 

 

La lectura es una representación de la vida. Para llegar a ella es necesario tener experiencias o bien tener curiosidad por descubrirlas y explorarlas.

El libro es una posibilidad de evasión, de catarsis, de identificación; es información; es un juego de palabras; es, esencialmente, comunicación en la creación, en la producción y en la libertad de imaginación y fantasía.

De ahí que el lenguaje oral preceda al lenguaje interior, dice Vygotsky, y el lenguaje escrito es posterior y se apoya en ese lenguaje interior. Los factores cognitivos son otros determinantes poco atendidos en el aprendizaje de la lectura. El aprender a leer abductiva y semióticamente, según Downing, requiere conceptualizar elementos lingüísticos; requiere también razonamiento y operaciones para resolver los problemas que plantea la decodificación.

El material de lectura debe partir de la experiencia, no sólo en cuanto al lenguaje mismo, sino en cuanto a la vida que ese lenguaje describe. En la medida en que aumentan las necesidades comunicativas, las funciones lingüísticas se van expandiendo más allá de los requerimientos personales, interaccionales e instrumentales de los cuales se sirve la abducción: ¿Y la didáctica para ello? Manera de ver objetiva y subjetivamente desde la estructura superficial y profunda del texto. Un "ojo de águila", con una nueva mirada desde unas ciertas redes de comunicación: indicios como detalles asociativos no indicadores, pero sí sospechosos y conjeturales que conllevan paulatinamente al encuentro de pistas con grado de verosimilitud; de improntas, para desembocar a la elaboración de hipótesis que son, en última instancia, las que abren el proceso lecto-escritural.

El modelo abductivo es, entonces, el primer estado de la interpretación que, por ende, no es una mera explicación de códigos, sino un proceso inferencial de adopción de hipótesis sobre la intención del hablante y el significado de la expresión propiamente dicha.

Los diferentes elementos de una hipótesis están en nuestra mente antes que seamos conscientes de ellos. Pierce sostenía que una hipótesis debe considerarse siempre como una pregunta, y que, puesto que todo nuevo conocimiento deriva de suposiciones, de nada sirven éstas sin la prueba indagatoria.

Sabemos, desde que el hombre existe, que la abducción ha sido una actividad ligada a su cotidianidad como sospecha hipotética. El ser humano consciente o inconsciente ha tenido que recurrir a la abducción para relacionarse: con la naturaleza, con los objetos, con sus semejantes y luego prestarse para ser leído semióticamente.

La abducción permite trascender el hecho de explicar o explicitar el cómo con "ojo de águila", con una nueva visión cósmica en torno a una mirada detallada e inquisidora.

El mundo de la abducción, desde la dimensión semiótica, tiene, por ende, una ubicación espacio-temporal, en donde el sujeto se alucina con mirada objetiva desde la estructura superficial del texto, y una mirada subjetiva desde la estructura profunda del mismo. La abducción es provocadora de múltiples sentidos, de imaginarios; se puede inferir que el texto -en cada lector- es siempre una nueva experiencia; inclusive plantearse esta nueva mirada abductiva como una condición constitutiva del concepto de texto es lo que posteriormente nos lleva a la concepción semiótica, o sea a la interpretación y significado del signo que nos remite a una posible abducción deliberada.

Esta productividad del sistema hace que el texto se abra constituyéndose en todo tipo de expresión que potencia interminables direcciones y sentidos. Desde la perspectiva de Hjemsler, el texto trasciende las palabras en sí y sus referentes, convirtiéndose en un productor de asociaciones imprevistas.

Estas asociaciones producen una serie de sospechas hipotéticas que las palabras, sin decirlo en una serie de connotaciones, enriquecen con ello su semanticidad y plurisignificación; por ejemplo: el lector semiótico abductivo deja de ser ese agente pasivo en la construcción del sentido del texto, para erigirse en auto-referente. Es el mar en donde se sumergen muchas voces que apasionan el oleaje o la marea a la cual se ve enfrentado el lector.

"Para leer sospechosamente el mundo y los textos es necesario haber elaborado algún método obsesivo. Sospechar, en sí, no es patológico: tanto el detective como el científico sospechan por principio que algunos fenómenos, evidentes, pero aparentemente irrelevantes, pueden ser indicio de algo no evidente; y sobre esta base elaboran una hipótesis inédita que luego someten a prueba"2.

El lector, en cierto sentido, como podemos percibirlo desde la cita, es incitado por la sospecha para buscarse a sí mismo en su equívoco o, ¿por qué no, en su autenticidad? Esta disyunción permite un proceso: La pre-ob-servación inferencial silogística, para que cuando se comience a leer, exista una relación previa de interés; el lector no debe llegar a la obra como un sujeto neutral.

La preconcepción abductiva permite unos umbrales no solamente visuales, sino también gustativos, auditivos, olfativos (El perfume, de Patrick Süskind), táctiles; todo a través de experiencias personales inmediatas: información de otros, indicadores asociativos con cierto grado de verosimilitud a indicios a pistas a improntas a detalles sospechosos conjeturales.

A mi modo de ver aparece, en el horizonte abductivo, la relación óptica de la experiencia, la observación y la destreza que se acumulan como fortalezas, a medida que se percibe y se asimila el mundo.

Entrever ese horizonte va a significar interactuar, es decir, posibilitar y mejorar actos de interpretación y comprensión lectora.

Por lo anterior, quien desee mirar un texto debe preguntarse sobre lo dicho para hallar en él ese ser que se devela, se esfuerza, se potencia. El ser está ahí preguntándose, buscando dentro y fuera de su horizonte la respuesta semiótica de su lectura.

La abducción es una insatisfacción, una lucha dicotómica entre el ser y la nada; entre sujeto-objeto; entre cosa conocida y por conocer. Es una expectación hipotética de lo encontrado; es un afán por desenmascarar lo que produce el asombro.

En este sentir respecto del párrafo anterior, el proceso de pensar y razonar se basa, pues, en inferencias que buscan establecer regularidades "asombrosas" plagadas de hábitos y creencias. El desarrollo de este proceso de "desenmascaramiento" podemos también llamarlo pensamiento imaginario, productivo que transforma las "observaciones previas" en "observaciones aprobadas".

El argumento semiótico abductivo, y posteriormente interpretativo, evidentemente es débil en sus inicios, pero esto no impide que pueda ser válido: Por aquello de la mirada que trata de decirme algo. Luego no es una idea que surge aleatoriamente en una mente sino una operación legal de la mente por encima del hecho producido o que ha de producirse.

 

Conclusiva abierta

El razonamiento semiótico abductivo, como proceso, es verdaderamente una actitud que lleva a gustar de los detalles, antes que del conjunto de la obra (Wind), como también de la sagacidad puesta de manifiesto en un "supuesto" conjetural => capacidad de penetrar "cosas secretas" y "ocultas" a base de elementos poco apreciados e inadvertidos, de "desperdicios" respecto de nuestra observación (Morelli).

No cabe duda de que la vista obligada, así sea incondicionalmente, por una mirada agudísima de "ojo de águila", obliga a entrever estos "pequeños discernimientos" saludables a la imaginación, muchas veces enfrentada a hechos sorprendentes y demasiado perspicaces. Ejemplos dentro de la literatura y otras lides abundan: En particular Las Aventuras de Sherlock Holmes, personaje de Conan Doyle, prototipo del detective semiótico abductivo; los cuentos dantescos con envoltura de terror y de misterio en narraciones extraordinarias de Edgar Alian Poe, o, de Umberto Eco en El Nombre de la Rosa, y del mismo autor y de su compañero Sebeok en El Signo de los Tres; y del maestro Cario Ginzburg, en Mitos, Emblemas, Indicios... Estos autores, y otros relevantes, dan fe con cada una de sus obras de la importancia del modelo abductivo soportado por el método inferencia!. Los citados nos inducen a vivir "rumiando", siempre al acecho, como los "cronopios" allá en los cuentos: Las Costumbres de los Famas de Julio Cortázar.

Todo lo anterior implica que el lector debe procurar vivir, en sus inicios, imaginativamente, lo que Rahner llama la "experiencia vicaria". A este propósito se suman, también, Schokel y Bravo: "La imaginación es un extraordinario y necesario órgano de la comprensión e interpretación abductiva sin que la confundamos con el género fantástico"3.

El texto utilizado, en términos de Eco, es un "artificio" que nos ayuda a responder la pregunta por la identidad y el sentido de pertenencia, lo cual solo nos permite dar respuestas desde nuestras propias competencias; es decir, el lector semiótico abductivo no sólo enriquece su aprehensión lógica de lo observado, sino que, además, amplía su marco de referencias emotivas4.

A partir de esta caracterización de la lectura abductiva, logramos visualizar un factor esencial en la interpretación del texto, alrededor del cual pueda dilucidarse una propuesta metodológica que aluda a un modelo abductivo que trascienda cualquier esquema rígido de interpretación.

Este factor debe ser el planteamiento de la pregunta por el ser que mantendrá el diálogo entre el lector-texto y viceversa. Diálogo en el cual están implícitos los problemas fundamentales del hombre a través de toda la historia: Es la hipótesis abductiva-sociológica fundamental para llegar a un aprendizaje serio y estructural.

De cualquier modo, esta hipótesis debe propender hacia un profundo conocimiento de nuestro ser interior y exterior en donde se conjugan las tres personas gramaticales en consonancia con sus desinencias. La base es el diálogo desinencial, la pregunta, la imaginación, la competencia, el ideario éste que nos llena de anécdotas cotidianas que nos revelan ese mundo maravilloso que se va gestando y gastando; un mundo tejido de fauna, flora, sueños, travesuras, miedos, imaginarios, realidades inexplicables, asombros, dudas, especulaciones. De ahí amigos que me escuchan y han tenido la paciencia de leer estas greguerías: ESTE ES EL TAMAÑO SEMIÓTICO ABDUCTIVO DE LA HIPÓTESIS, que paulatinamente nos va llevando a la introspección de la "cosa" con "ojo de águila" y también a una búsqueda que dé lugar a descifrar "códigos secretos" con nuevas miradas y redes de comunicación que hagan posible abrir un nuevo modelo de investigación de carácter creativo y producción escritural. Debe ser uno de los actos "finales" por excelencia del aprendizaje.

Con el murmullo de la palabra replegada en la escritura me congratulo en un monólogo contestatario:

Amo la libertad de la palabra, porque con ella me han enseñado mis padres, mis maestros y mis discípulos, a encontrar siempre la verdad5.

 

Una Propuesta Metodológica

Para acercarnos a una reflexión de lo que implica una investigación como razonamiento semiótico abductivo, esto es, como una forma de alejarse del objeto estudiado y de la información para poder observar desde una óptica diferente, es preciso considerar y explorar, como docente, el método o métodos que le permitan poner a prueba de diferentes maneras el hecho de indagar, captar, analizar y semióticamente leer la información.

El método inferencial es el primer elemento que permite el ordenamiento de las ideas y el material sobre el cual se abordará la indagación por la naturaleza de un objeto o tema determinados. Esto conlleva a plantear una serie de pasos sobre los cuales se abordará dicho estudio ubicado en un espacio-tiempo definidos, con unos actuantes determinados y una bitácora que permita vigilar y elegir los destinos posibles para lograr unos objetivos previstos que ayuden a guiar el proceso investigativo.

Es de suponer, entonces, que en cada proceso de investigación el modelo semiótico abductivo ofrecerá la posibilidad de crear las coordenadas para realizar el acto de observación por un grupo específico, paso esencial en el momento de abordar un estudio. Estas coordenadas, en principio, deben brindar la libertad de la experimentación en tanto que el camino hacia el descubrimiento requiere asumir una actitud de riesgo y aventura ante la novedad; quiere decir, luego, que las herramientas didácticas (Ver Racimo de Ideas) deben estar expuestas para ser transformadas en estos primeros pasos de exploración, ser flexibles para permitir que quienes participan en el acto de aprendizaje puedan dinamizar el proceso apropiándose cada uno de la información arrojada en la exploración, "es en la flexibilidad del método semiótico abductivo donde se expresa la creatividad para la solución de problemas"6.

Para la pedagogía moderna el aula de clase es un laboratorio dentro del cual alumnos y maestro están en el espacio del descubrimiento; allí se enfrentan a resolver los problemas que plantean la enseñanza y el aprendizaje; es un espacio al mismo tiempo de conocimiento y auto conocimiento. En estas tres dimensiones: descubrimiento, conocimiento y auto conocimiento, el alumno al enfrentarse a la exploración de un objeto oculto (problema), se encuentra también con ese ser oculto que está en sí mismo como nuevo sujeto, el cual será diferente después de la experiencia de aprendizaje y se reconocerá así mismo como tal, como un ser mediado por su realidad inmediata y una nueva visión.

Es ideal que esta dinámica opere tanto en el profesor como en los alumnos, puesto que depende del estímulo de aprehender nuevos conceptos, nuevas fórmulas para abordar un problema, nuevas percepciones e ideas, que el espíritu de indagación aumente sin debilitarse.

Ahora ¿cómo responder a la pregunta implícita en la reflexión que se plantea desde el principio de este ensayo?, ¿cómo plantear el proceso de observación, indagación e interpretación del aprendizaje dentro del aula de clase?

Elvia María González hace la siguiente afirmación en torno a sus reflexiones sobre el proyecto del aula y la formación en investigación: "dificultades, tensiones, preguntas, obstáculos, necesidades sobre el mundo de la vida son las situaciones que enmarcan el punto de partida de los proyectos del aula"7. Esto nos lleva a pensar que el razonamiento semiótico abductivo en el aula nos exige una manera de abordar el aprendizaje dentro de un terreno movedizo, dentro del cual nos enfrentamos a dos ejercicios imprescindibles: la observación y la discusión semiótica de dichas observaciones.

Uno de los métodos importantes que se utilizó en la creación de la universidad como institución durante la Edad Media consistía en dos pasos que eran el "dictatio" y el "disputatio", el primero entendido como el discurso verbal del profesor y, el segundo, la discusión establecida por los alumnos a partir de los argumentos y las premisas propuestas por aquél. Este segundo paso es relevante al momento de establecer una comunicación entre los diferentes participantes porque es precisamente en la discusión en donde surgen las preguntas y se identifican los obstáculos de las hipótesis. Así la tensión causada por la divergencia de pensamientos y opiniones posibilita ahondar en una temática determinada.

En esta dinámica en la cual se entrecruzan emociones, sentimientos, retos, dudas, imágenes visuales y lingüísticas, memorias personales y enciclopédicas, se crea todo un tejido de comunicación tanto en el plano personal como grupal, que abre un abanico de posibilidades para observar el problema planteado desde diferentes puntos de vista y de esta manera ir extractando, haciendo un listado de los datos que darán la luz para acercarse a una interpretación del estudio abordado.

En otra instancia, desde la perspectiva del aula de clase como laboratorio de conocimiento, existen también lenguajes posibles de pertenecer a un proceso de semiosis y abducción del aprendizaje en tanto acto grupal, aquellos en los cuales paralelamente al estudio de un determinado caso intervienen la actitud, el comportamiento y la capacidad de interpretación, comunicación y perspicacia de quienes participan en él. En este punto el proceso semiótico abductivo del aprendizaje toma otras dimensiones que no están lejos de ser parte de esta reflexión. Es así como una mirada puede ser indicio de acierto o desacierto, o un gesto, una pista para continuar o dar un viraje a la discusión, o una palabra despertar una sospecha que guíe el camino hacia los tejidos ocultos del tema abordado para descubrir nuevas fronteras de análisis.

Todo el entramado géstico y verbal permite realizar inferencias tras esos lenguajes aparentemente reconocidos de una persona, pero que se toman novedosos en el acto del descubrimiento al que nos sometemos cuando estamos dentro del aula en actitud de acecho ante las preguntas, los datos, los indicios, las claves que nos conducirán a obtener respuestas apropiadas para los que estamos investigando, discutiendo, indagando.

Luego, la posibilidad de poner a prueba diferentes modelos y métodos para realizar un proceso de aprendizaje es precisa, siempre que permita una flexibilidad para lograr que la participación de cada sujeto sea dinámica y active al mismo tiempo la creatividad para abducir, interpretar, hacer semiosis no solamente desde paradigmas verbales y discursivos, sino tambien desde aquellos que proponen los lenguajes no verbales que rodean y hacen parte de una lectura abierta. Esta pertinencia de la lectura de lenguajes ocultos, tanto en las palabras como en los gestos permite pensar al docente en métodos de aprendizaje de los alumnos que los inciten y obliguen a entrar en dinámicas de pensamiento, de reflexión, más que de sólo audición y observación. Estimular y guiar al alumno en un proceso de aprendizaje implica también ser brújula de las discusiones para que él descubra por sí mismo, y a través de su propio razonamiento semiótico abductivo aprenda a observar, preguntar, concluir, interpretar y significar.

 


NOTAS:

1 PIERCE. Apología Pragmática. Barcelona: Paidós. 308 p.

2 ECO, Umberto. Los límites de la interpretación. Traducción de Luz Helena Lozano. Barcelona: Lumen. Pág. 99.

3 SCHOKEL, Luis Alfonso y BRAVO, José María. Apuntes de la Hermenéutica. Madrid: TVotta, 1994. Pág. 72.

4 ECO, Umberto y SEBEOK, Thomas A. El signo de los tres. Barcelona: Lumen, 1989. Pág. 38.

5 El autor.

6 GONZÁLEZ AGUDELO, Elvia María. El proyecto del aula o acerca de la formación en investigación. En: Revista Universidad de Medellín. No. 73, pág. 127.

7 Ibíd. Pág. 126.


 

Bibliografía

DOYLE, Arthur Conan. Aventuras de Sherlock Holmes. La Habana: Arte y Literatura, 1990. 380 p.

ECO, Umberto y SEBEOK, Thomas A. El signo de los tres: 'Ya conoce usted mi método: una confrontación entre PEIRCE, Charles S. y Sherlock Holmes". Editorial Lumen, Barcelona, 1989.

ECO, Umberto. El nombre de la rosa. Barcelona: Lumen, 1989. 607 p.

ECO, Umberto. Los límites de la interpretación. Traducción: Ion de Elena Lozano. Barcelona: Lumen, 1992. 404 p.

ECO, Umberto . Signo. Barcelona: Labor, 1995. 216 p.

GINZBURG, Cario. Mitos, emblemas, Indicios (Indicios. Raíces de un paradigma de inferencias iniciales). Barcelona: Gedisa, 1999. 175 p.

GÓMEZ SÁNCHEZ DE LA BARQUERA, Ramón. Aproximación a la Hermenéutica de Gadamer. México: Intersticios, No. 6 (1997). R 21-28.

GONZÁLEZ AGUDELO, Elvia María. El proyecto del aula acerca de la formación en investigación. Revista Universidad de Medellín. No. 73. p. 127-133.

Place in the History of Logic A Response to Quine. En Peirce and Contemporary Thought. Philosophical Inquiiries, editado por K. L. Ketner, 32-58. New York: Fordham University Press.

PEIRCE, Charles. Y DAVIDSON, Donald. El Razonamiento Abductivo en la interpretación. Uwe Wirth, Frankfurt, 1986. Página 193.

POE, Edgar Alian. Narraciones completas. La Habana: Instituto Cubano del Libro. 3 V

VATTIMO, Gianni. Más allá de la interpretación. Barcelona: Paidós, 1988. Pág 161.